Mis queridos Amigos de Newton. Aquí su astrofísico de cabecera reportando las noticias que sí importan.
Hoy, lunes 6 de abril de 2026, a las 6:02 p.m. (hora del centro de México), la misión Artemis II realizará su aproximación más cercana a la
Luna. Harán su propia historia al probar la tecnología que nos llevará de regreso al siguiente alunizaje.
Como Artemis II, existió una misión llamada Apolo 8. Era prácticamente para lo mismo, sólo que ocurrió en aquella Nochebuena de 1968.
Al acercarse a la Luna, los astronautas leyeron un fragmento del Génesis.
Hoy hablamos de cuatro astronautas. De ellos, solo sabemos con certeza que uno, Victor Glover, el piloto, profesa una fe cristiana.
Incluso ha compartido palabras profundas sobre la humanidad y su lugar en el universo.
Esto me hace pensar. En una nave tan pequeña, donde apenas caben cuatro personas, no sabemos en qué creen las otras tres.
No sabemos si profesan alguna religión, si son agnósticos o si son ateos, como suele asumirse de muchos científicos.
Y aun así, ahí están. Juntos.
Me entusiasma saber que, independientemente de la fe que cada uno profese, o no, todos caben en esa misma nave.
Carl Sagan nunca ocultó que no profesaba una religión. Su fe estaba en las leyes físicas, en lo que se puede observar, medir y experimentar.
Por otro lado, Blaise Pascal reflexionó profundamente sobre Dios desde una postura filosófica que, en ciertos aspectos, se acerca al
pensamiento de Baruch Spinoza, donde Dios no es una figura humana, sino algo más cercano al orden mismo del universo.
Hoy, además de tener en Artemis II a un cristiano y a tres personas con posturas distintas, me maravilla la apertura: que la diversidad de
creencias no influye en la responsabilidad que deben cumplir.
Victor Glover es un piloto extraordinariamente preparado en todos los campos. Y al mismo tiempo, tiene fe.
Y eso no lo hace ni más listo ni menos listo. No lo hace menos preciso. Lo hace más humano, demasiado humano.
Cada uno de ellos es especialista en lo suyo. Eso es lo que los ha llevado hasta ahí, después de años de preparación, disciplina y precisión.
Y ahora, juntos, viajan en una misma nave alrededor de la Luna. Confiando uno en el otro.
Escribiendo una nueva página en la historia de la humanidad.