Mis queridos Amigos de Newton. Aquí su astrofísico de cabecera reportando las noticias que sí importan. Hoy no vamos a hablar de materia oscura, ni de partículas exóticas. Gracias a las preguntas y dudas profundas de Carlos Lam, hoy voy a contarles sobre una materia tan extraña, que esa sí sería motivo para que alguna hipotética civilización extraterrestre quisiera tomar el planeta. Sería la materia por la que se iniciara una verdadera Guerra de las galaxias. Hoy vamos a hablar de algo mucho más improbable en el universo: La madera. Sí, esa materia que a veces hasta despreciamos y la mandamos a una fogata.
Sí lo piensas un momento es absurda. Un árbol toma luz. Toma aire. Toma agua. Y con eso construye materia sólida. No la extrae del suelo como pensamos. No absorbe masa de la tierra. La fabrica. Toma dióxido de carbono del aire algo invisible y lo convierte en estructura, en forma, en peso. Convierte gas en cuerpo. Eso ya es extraño. Se pone más raro porque ese proceso, la fotosíntesis, no solo crea madera, crea orden a partir del caos. Atrapa energía del Sol, la almacena, la vuelve enlaces químicos, la vuelve vida. La vuelve historia. Cada anillo de un árbol es tiempo comprimido. Nos habla del clima, si ese año tuvo sequía, si tuvo abundancia.
Es una memoria silenciosa escrita en la materia. Lo realmente incómodo es que toda esa madera alguna vez fue aire. Tu Escritorio, la puerta negra, aunque salga sobrando, ese viejo violín de Paganini, toda la madera alguna vez floto invisible en la atmósfera. Respirable, Intangible, olvidable. Hasta que un árbol decidió hacerlos reales. Es ahí donde entendemos algo hermoso: La materia más rara del universo no es la que no vemos. Es la que vemos todos los días y aun así no la valoramos lo suficiente.
Es mucho más común encontrar planetas donde llueven diamantes, donde el oro corre en arroyos, mares extraterrestres con presencia de olivino. Pero madera no. Debo señalar que nosotros tampoco somos ajenos a este asombroso proceso. También estamos hechos de estrellas. La materia prima de nuestro cuerpo se cocinó en muchas estrellas de diferentes tamaños y temperaturas. Nuestra materia tuvo que pasar muchísimos eventos astronómicos, colisiones supernovas, procesos inconmensurables, me encanta esa palabra. Esa materia está hoy en el mismo lugar componiendo moléculas que nos hacer ser lo que somos. Por eso me deslumbra esa idea de que somos el universo tomando conciencia de sí mismo. Nada más cercano a la realidad. Vivimos rodeados de aire que puede volverse mundo. Y nunca lo hemos notado.
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Los mayores asombros normalmente vienen de cosas que no notamos y cuando tenemos la explicación uno se queda sin palabras