Mis queridos amigos de Newton. Aquí su astrofísico de cabecera reportando las noticias que sí importan.
Hoy leí una publicación que, en lugar de emocionarme, me entristeció. Un anuncio donde se declara la Luna como parte de un país. Más allá de la política y de los líderes temporales que tenemos, la frase “The Moon Is Ours” duele cuando la miras desde los ojos de la ciencia. Pensé: volvemos a la Luna. Pero no. Precisamente no así.
La Luna no es de Estados Unidos, no es de Rusia, ni de México ni de ningún país del mundo que pueda clavarle una bandera. Ella nos ha acompañado casi desde la formación de la Tierra, hace más de 4,500 millones de años, y seguro estará ahí después de que nuestras fronteras dejen de tener sentido.
Sin ninguna duda, Estados Unidos logró un avance impresionante con la tecnología que llevó al hombre a la Luna en el 69.
Recuerdo bien la frase de Neil Armstrong: “Este es un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad”. Nunca dijo que para Estados Unidos. Armstrong habló por la humanidad, no por un país.
Desde hace miles de años hemos levantado nuestra mirada para contemplarla, para asombrarnos, para enamorarnos. La hemos visto como seres humanos y siempre ha sido nuestra porque nunca ha sido de nadie. La hemos visto desde China, Tenochtitlan, París, Torreón. La vieron los griegos, los romanos, los egipcios y se maravillaron con su esplendor. Galileo apuntó su telescopio y vio esos magníficos cráteres. Newton nos describió con fórmulas su órbita. En cuantas canciones Sabina habla de la Luna, en cuantos poemas está presente.
Esto no es avanzar. No podemos viajar casi 400,000 kilómetros para llevar hasta allá nuestras viejas ideas de pertenencia. Explorar no significa poseer. Conocer no significa apropiarnos.
En el futuro habrá humanos caminando en la Luna, laboratorios y telescopios. Habrá que inventar leyes nuevas que nos defiendan de nosotros mismos.
El próximo gran salto para la humanidad no será volver a pisar la Luna. Será llegar hasta ella sin sentir la necesidad de poseerla. La Luna no se conquistó. Solo se alcanzó.
Entenderlo no lo hace menos mágico
Por cierto, recordé este pequeño poema:
Anoche en tu cama
éramos tres:
tú, yo, la luna.
Octavio Paz
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Comentarios
Totalmente de acuerdo con tu cápsula tocayito!
Trump siendo Trump, ¿qué podemos esperar?