Mis queridos Amigos de Newton, ¿les gustaría que su nombre viajara hasta una luna de Saturno?
La NASA nos invita a enviarlo a bordo de Dragonfly, una aeronave robótica que explorará Titán. Esto se está haciendo costumbre en la NASA. Invitarnos a participar de esa forma en sus misiones.
Imaginen que el paisaje serán enormes dunas, ríos y lagos de metano líquido. Todo esto con una atmósfera muy densa. Hace décadas, Carl Sagan y otros científicos ya estudiaban la posibilidad de que hubiera metano líquido en su superficie. Hoy sabemos que lo hay.
Dragonfly volará de un sitio a otro para estudiar los compuestos de ese mundo. No será el primer vuelo fuera de nuestro planeta. En 2020, junto con Perseverance, despegó hacia Marte el pequeño helicóptero llamado Ingenuity. Su primer vuelo ocurrió en abril de 2021.
Aquí entra la ingeniería, me refiero a diseñar una aeronave para otro mundo diferente al nuestro. Debemos comenzar por conocer el lugar donde tendrá que volar. La gravedad, la densidad de la atmósfera, la temperatura, la presión atmosférica determinan cómo debemos construirla. Además de recordar que el peso es fundamental desde el despegue en la Tierra.
En Marte, el enorme reto era su atmósfera tan tenue. Las aspas debían de dar más revoluciones por minuto que en la tierra porque el aire allá es muy fino. En Titán, el aire es denso, además la baja gravedad también facilita el vuelo, pero el frío extremo complica la operación. No basta con mandar un dron de los que usamos aquí.
El lanzamiento de Dragonfly está previsto para 2028 y su llegada para 2034. Será un viaje largo, pero nuestro nombre ocupará muy poco espacio porque irá grabado en un microchip.
Para participar, entren al sitio oficial, registren su nombre y descarguen su boleto digital. Es gratis.
Apúntate aquí.
¡Nuestra curiosidad podrá viajar muy lejos!
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