Perseverance: Un record de otro mundo

Publicado el 18 de octubre de 2026, 08:43

Mis queridos Amigos de Newton. Aquí su astrofísico de cabecera reportando las noticias que sí importan.

Si les dijera que recorrer 45 kilómetros en cinco años y medio es un gran logro, su intuición les diría a bote pronto que eso no es motivo para presumir. Pero tengo que aclarar un pequeño detalle: estoy hablando de recorrerlos en Marte.

El pasado 11 de octubre, el vehículo explorador Perseverance alcanzó los 45.22 kilómetros recorridos sobre el planeta rojo. De acuerdo con la NASA, con esa distancia se convirtió en el vehículo que más ha rodado sobre la superficie de otro mundo. El récord anterior pertenecía a mi querido Opportunity, aquel explorador que vivió, envejeció y murió en Marte. Él acumuló 45.16 kilómetros durante casi quince años de exploración.

¿Por qué avanzar tan despacio merece nuestra atención?

Lo primero que debemos considerar es que no podemos conducir un vehículo en Marte en tiempo real, como si estuviéramos jugando con un carrito de control remoto. Dependiendo de la posición de ambos planetas, una instrucción enviada desde la Tierra tarda entre unos 3 y 22 minutos en llegar y la información de regreso necesita otro tanto.

Cada trayecto exige encontrar un camino que permita seguir explorando sin quedar atrapado o volcado. Por eso, el explorador necesita evaluar el terreno sin esperar una indicación nuestra para cada movimiento. A esa dificultad tenemos que sumarle las piedras, las pendientes y la arena.

Para hacerlo, Perseverance cuenta con un sistema de navegación autónoma llamado AutoNav. Mientras avanza, fotografía el terreno, construye un mapa tridimensional y calcula cómo sortear los obstáculos. Desde la Tierra se eligen los puntos hacia los cuales debe dirigirse, Persy, así le dicen de cariño, resuelve parte del camino. Más del 90 % de la distancia recorrida se ha realizado utilizando este sistema.

Pero el odómetro es apenas una parte de la historia. Además de desplazarse, Perseverance se detiene a estudiar rocas, tomar imágenes y recoger muestras. Recorrer más terreno permite investigar una mayor diversidad de lugares y buscar pistas sobre el pasado de Marte, incluida la posibilidad de que alguna vez haya albergado vida.

La parte más humana de esa máquina de seis ruedas, alimentada por un generador que convierte el calor de material radiactivo en electricidad, es que la construimos para llegar a un lugar donde aún no podemos caminar y mirar con atención lo que nosotros quisiéramos tener enfrente.

Se llama Perseverance. Perseverancia. Esta vez, el nombre también explica el récord.

Entenderlo no lo hace menos mágico.

 


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