Opportunity: Envejecer y morir en Marte

Publicado el 31 de mayo de 2026, 19:17



Mis queridos Amigos de Newton. Aquí su astrofísico de cabecera reportando las noticias que sí importan.

Muchas gracias por todos sus comentarios. Me preguntaron si hay otras misiones que han terminado de una forma similar a Cassini. Cada vez que nos aventuramos con una sonda, con un orbitador o un rover, hay historias que merecen ser contadas. Esas máquinas cumplen un propósito y no siempre salen las cosas como lo planeamos. Hay algunas que terminan inspirando a una generación completa. Hoy les voy a platicar del Rover Opportunity y su hermano el Spirit.

El 10 de Junio del 2003 despegó desde Cabo Cañaveral Spirit rumbo a Marte. El 7 de julio de 2003, su gemelo, Opportunity haría lo mismo. La NASA esperaba que ambos rovers confirmaran minerales que solo se forman en presencia de agua, determinar la composición de rocas y del suelo marciano y determinar si Marte pudo tener un ambiente habitable para la vida principalmente.

Habían calculado que los rovers sobrevivieran al menos unos 90 días marcianos. Lo que ocurrió después fue una lección de perseverancia, una vida con todo y el envejecimiento. Un desenlace que hay que contar.

Debemos recordar que Marte es un planeta muy frío y hay variaciones de temperatura dependiendo la zona y la estación climática del planeta, pueden leerse temperaturas desde -153 grados centígrados hasta más de 20 grados centígrados. Ahora imaginen una máquina que no tiene mantenimiento, que no hay quien pueda ajustarle un solo tornillo. Una máquina que debe enfrentarse al clima y al terreno por sí sola.

Spirit fue el primero en superar las expectativas de vida, no vivió los 90 días marcianos esperados. Vivió 1,223 días marcianos, cada Sol Marciano es un poco más que un día en la tierra. Vivió casi 6 años y recorrió 7.7 kilómetros.

Opportunity por su parte vivió 5,111 días marcianos, casi 15 años. Recorrió más de 45 kilómetros sobre la superficie marciana, distancia record hasta hoy. Soportó tormentas de polvo, inviernos con temperaturas que habrían destruido a muchos equipos más sofisticados.

Con el tiempo sufrió lo que los ingenieros de la NASA llamaron “artritis robótica”. Le temblaba su brazo articulado. Sus llantas fueron víctimas del desgaste, una se inutilizó por completo. Muchas veces pensaron que terminaba su misión y no. Siguió. Sobrevivió a tormentas que tapaban sus paneles solares. Irónicamente las mismas tormentas que ensuciaban sus paneles terminaban por limpiarlos. Se atascó muchas veces en el suelo marciano y logró salir.

Durante años fue nuestros ojos sobre aquel mundo rojizo. El final de Opportunity comenzó con una tormenta, parecía como si enfrentaría una vez más lo que ya había enfrentado y sobrevivido. En esta ocasión fue una tormenta global. Marte se cubrió de polvo. Su cielo se oscureció durante meses.

Cada vez que sé de un final con intensidad me es imposible no recordar a Balzac, termina como terminan las grandes pasionesEn este caso, con una muerte digna de una gran pasión. No hubo un fallo catastrófico, ni explosión dramática, solo polvo y frío, con un silencio que duró meses. Un final para un Rover que envejeció y padeció en otro planeta. Una muerte tranquila, una muerte marciana. La NASA mandó durante meses el comando para despertarlo, Opportunity no volvió a contestar.

Su último contacto fue el 10 de Junio de 2018.  La NASA declaró la misión terminada el 13 de Febrero de 2019, después de más de mil intentos de restablecer el contacto. Ese día los aplausos inundaron la sala de control. La última imagen que envió estuvo inconclusa, no fue una panorámica de Marte, fue del cielo Marciano oscurecido por el polvo que movió la tormenta. Una fotografía pixelada, como si viera al infinito del espacio sabiendo que su tiempo se terminaba. Esa fotografía la incluyó en esta cápsula, así como la última selfie que se tomó. Sus famosas últimas palabras: “Mi batería está baja y está oscureciendo”

A veces pienso que la historia de Opportunity habla menos de Marte y más de lo que los seres humanos somos capaces de construir. Un final digno de un Rover que nos enseñó más, pero mucho más de lo que se esperaba de él.(AFT)

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