Mis queridos Amigos de Newton. Aquí su astrofísico de cabecera reportando las noticias que sí importan.
Les agradezco enormemente sus comentarios y preguntas. En la cápsula pasada platicamos un poco sobre Betelgeuse y su tamaño impensable, hoy quiero seguir comentando sobre las dimensiones de algunos objetos conocidos y créanme que rompe por completo nuestra intuición sobre la escala de las cosas.
Generalmente consideramos que la Tierra es enorme. Y sí, lo es. Aquí vivimos, construimos ciudades, escribimos canciones y pagamos impuestos inútilmente puntuales. Solo que en la escala cósmica nuestro planeta es apenas una piedrita húmeda flotando en la oscuridad.
Para tratar de visualizar las distancias y tamaños en nuestro sistema solar imaginemos que el Sol fuera una pelota de basquetbol. La Tierra sería del tamaño de una perla pequeña separada unos 26 metros. Júpiter sería del tamaño de una pelota de ping pong y estaría a unos 135 metros del Sol-pelota.
Describirlo en esta escala es algo que podemos por un momento imaginar y darnos una idea sobre las distancias tan grandes que existen en el universo.
El sol representa aproximadamente el 99.86% de la masa de nuestro sistema solar. Eso les deja a los todos los planetas un penoso 0.14% de la masa total. Aun así, el Sol no es una estrella gigante. Es una estrella bastante “normalita”. Luego aparece algo como Betelgeuse y el universo decide humillarnos otra vez.
Como lo comentaba en la cápsula pasada. Betelgeuse es tan enorme que si estuviera en lugar del Sol se tragaría las orbitas de los planetas rocosos incluyendo a Marte y se acercaría a la órbita de Júpiter. Imaginen eso.
Vivimos tan acostumbrados a nuestras preocupaciones que olvidamos que orbitamos una esfera nuclear gigantesca y que esa esfera, a su vez, es pequeña comparada con otras. Ahí no para la cosa. Todavía hay monstruos peores. UY Scuti es tan incomprensiblemente grande que la luz tardaría horas en darle una vuelta completa. Adjunto al inicio del post un video que muestra la escala de algunos objetos cósmicos.
Por cierto, si hoy sabemos que las estrellas están hechas principalmente de hidrógeno y helio, se lo debemos en gran medida Cecilia Payne. En su tesis doctoral de 1925 “Atmósferas estelares” demostró algo revolucionario para ese momento. Antes se creía que las estrellas estaban hechas de los mismos elementos que la Tierra, ella descubrió que el elemento más simple del universo, el hidrogeno, era el principal combustible para las estrellas. Nadie le creyó al principio. Resultó que tenía razón. En ese tiempo los hombres dominaban las ciencias. Años después la reconocieron. A veces la ciencia también necesita sobrevivir a su propio ego.
A veces pienso que estudiar astronomía es una forma elegante de entender nuestra pequeñez. Somos diminutos, pero somos parte del cosmos. Literalmente hechos del material de las estrellas. Teniendo conciencia de que existen objetos tan grandes, después de pensar un poco en cosas tan enormes que existen allá afuera, estrellas que podrían devorar nuestro sistema solar. En esos días me parece absurdo preocuparme por pagar la cuenta del internet.(AFT)
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Comentarios
Excelente cápsula tocayito, no somos nada en verdad