Hubble: El telescopio que nació miope

Publicado el 15 de junio de 2026, 17:21


Mis queridos Amigos de Newton. Aquí su astrofísico de cabecera reportando las noticias que sí importan.

La primera vez que escuché hablar  del telescopio Hubble fue en 1990, cuando la NASA lo lanzó al espacio. Yo era un adolescente y lo vi en el noticiario de Televisa que transmitían por las noches. Comentaron que la NASA había lanzado un telescopio llamado Hubble a la órbita terrestre y que nos ayudaría a comprender mejor el universo. Así quedó para mí. No tenía idea de lo que esa noticia implicaba para la comprensión humana del universo. Algunos años después, en mi afán de buscar libros en casas ajenas, estaba husmeando los libros en la casa de mi amiga Luisa Ramos, a quien le mando un gran abrazo. Ahí encontré un libro grande con hojas tipo revista pero más gruesas. Un título de esos ligeramente pretensiosos. Algo parecido a “1000 curiosidades de la ciencia”. Mientras lo hojeaba encontré un artículo que se titulaba Unos lentes para el Hubble. Me llamó la atención de inmediato. Recordé la noticia de unos años atrás. El texto explicaba que, luego del lanzamiento y posterior puesta en marcha, el telescopio tenía un defecto en su espejo principal. Algo así como una miopía o un astigmatismo espacial. Sus imágenes no tenían la nitidez esperada y sería necesaria una misión posterior para adaptarle unos lentes que corrigieran el defecto.

Me imagino la bronca en la NASA. Después de invertir miles de millones de dólares y años de trabajo, el telescopio más ambicioso jamás construido hasta ese tiempo veía borroso. 

Algo que siempre me ha asombrado es que la ciencia tiene una virtud maravillosa. No se rinde fácilmente. En 1993 un grupo de astronautas realizó una de las misiones de reparación más complejas de la historia. Instalaron un sistema correctivo que permitió al Hubble alcanzar todo su potencial. Ahora sí. El Hubble tenía una vista perfecta.

Gracias a él se pudieron observar galaxias muy muy lejanas. Descubrimos que el universo se expande más rápido de lo que imaginábamos. Obtuvimos algunas de las imágenes más hermosas jamás captadas por un instrumento científico.

El telescopio fue nombrado en honor a Edwin Hubble (1889-1953), el astrónomo que aportó las observaciones necesarias para demostrar que el universo se expande. Lo logró estudiando el corrimiento al rojo de las galaxias. Es un fenómeno parecido al efecto Doppler que escuchamos cuando pasa una ambulancia. Al acercarse, las ondas sonoras se comprimen y la sirena se escucha más aguda; al alejarse, las ondas se estiran y el sonido se vuelve más grave. Algo similar ocurre con la luz. Cuando una galaxia se aleja de nosotros, sus longitudes de onda se estiran y se desplazan hacia el rojo del espectro. Cuando se acercan se vuelven azules. Eso es el corrimiento al rojo.

Tal vez la lección más importante no tenga nada que ver con observar las galaxias lejanas. El Hubble nos recordó que equivocarse no significa fracasar. El error de apenas unas micras en su espejo casi condenó la misión. Sin embargo, la perseverancia, la inteligencia y el trabajo de muchas personas transformaron aquel problema en uno de los mayores éxitos científicos de nuestra especie.

Hace algunos años tuve la oportunidad de visitar el National Air and Space Museum en Washington. La primera fotografía de este artículo la tomé yo. Entre todas las piezas que podía admirar terminé pasando varios minutos frente a una enorme estructura plateada que parecía salida de una novela de ciencia ficción. Era una de las maquetas del Hubble que la NASA construyó para el entrenamiento de los astronautas. Mide 13.2 metros de largo y 4.2 metros de diámetro.

Mientras la observaba pensé en lo extraño que somos como especie. Somos capaces de construir instrumentos tan complejos que pueden observar galaxias situadas a miles de millones de años luz y, al mismo tiempo, seguimos teniendo dificultades para entender nuestras diferencias aquí en la Tierra. En términos generales no está nada mal para los primates curiosos que somos. (AFT)

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Amigos recuerden que ya están a la venta los boletos para la conferencia del Dr. Miguel Alcubierre "Más rápido que la luz" En el Teatro Isauro Martínez el 2 de octubre. 

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