Mis queridos Amigos de Newton. Aquí su astrofísico de cabecera reportando las noticias que sí importan.
Hoy, 12 de agosto de 2026, ocurrirá uno de esos espectáculos que nos recuerdan que vivimos sobre una esfera que viaja por el espacio: un eclipse total de Sol.
Tal como lo pudimos observar aquí en Torreón el 8 de abril de 2024, durante unos cuantos minutos la Luna pasará exactamente entre la Tierra y el Sol. Su sombra recorrerá una estrecha franja de nuestro planeta y, para quienes tengan la fortuna de encontrarse dentro de ella, el día se convertirá brevemente en noche.
La totalidad cruzará Groenlandia, Islandia y España, además de otras regiones del norte. En algunos lugares durará poco más de dos minutos. Dos minutos en los que aparecerá la corona solar, bajará la temperatura y el cielo adquirirá esa extraña oscuridad que durante siglos debió provocar miedo y asombro.
La mala noticia es que desde Torreón no veremos absolutamente nada. El Universo también sabe ser cruel.
Los eclipses totales nos han fascinado a lo largo del tiempo. La razón es sencilla. Es una experiencia mágica. Suceden gracias a una extraordinaria coincidencia. El Sol tiene un diámetro unas 400 veces mayor que el de la Luna, pero también se encuentra aproximadamente 400 veces más lejos de la Tierra. Eso hace que desde aquí los veamos en el cielo casi del mismo tamaño. Así que cuando la Luna pasa justo frente al Sol, logra taparlo por completo.
La sombra que proyecta sobre la Tierra es relativamente pequeña. Conforme nuestro planeta gira y la Luna continúa su órbita, esa sombra dibuja una delgada trayectoria sobre la superficie terrestre.
Hay que estar en el lugar correcto y en el momento correcto. Hoy no nos tocó. Pero saber que en este preciso día la sombra de la Luna está viajando sobre nuestro planeta ya es motivo suficiente para levantar la mirada y recordar que los eclipses no ocurren porque el Universo quiera ofrecernos un espectáculo. Ocurren porque tres mundos, obedeciendo las mismas leyes de la gravedad, coinciden durante unos instantes en una geometría casi perfecta.
Newton estaría encantado. Nosotros también. Aunque hoy tengamos que verlo por internet.
Hay una buena noticia. Esta noche podremos salir y tratar de ver las Perseidas. No necesitas telescopio. Solo paciencia y rogar por un cielo despejado.
Si tienes la suerte de ver alguna, recuerda que esos meteoros son pequeñas partículas y fragmentos dejados por el cometa 109P/Swift-Tuttle a lo largo de su órbita. Cada año la Tierra atraviesa esa región y algunos de esos diminutos viajeros entran en nuestra atmósfera a una velocidad cercana a los 59 kilómetros por segundo. Suficiente para producir un destello de luz y maravillarnos.
Entenderlo no lo hace menos mágico.
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Este proyecto no sería posible sin aliados que, como yo, creen que entender el universo no es un lujo
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